26/7/2024

Artículo 2: La cosecha de la paja: cuando el trigo se convierte en tu hogar

Julio es un mes ajetreado, pero uno de sus momentos más importantes ocurre a finales de julio. Este es el momento en el que nuestro proyecto deja de ser abstracto: el trigo cosechado ese día se convertirá literalmente en nuestros muros.

Fui allí para presenciar la cosecha. Al ver estas imágenes y esta realidad sobre el terreno, algo cristaliza en mí: ya no es simplemente un proyecto en papel, ahora es una realidad tangible. La paja que nos dará la bienvenida nace literalmente en los campos ante mis ojos.

Paja: un desperdicio preciado

El trigo se cosecha cuando alcanza la madurez y recuperamos la paja, el subproducto de la cosecha que de otro modo habría sido desperdicio.

Esta pajita debe almacenarse cuidadosamente a cubierto hasta que la necesitemos para hacer nuestras paredes en octubre. Más de tres meses de almacenamiento en un granero. Necesitamos encontrar el lugar adecuado, preparar el establo y sobre todo comprobar que nuestro ganado esté protegido de las inclemencias del tiempo y el exceso de humedad. Esta protección es crucial: debemos tener una pajita bien seca cuando empecemos a fabricar.

Un detalle importante: la pajita no está tratada químicamente ni es repelente al agua. Llega cruda del campo. Sin embargo, una vez comprimida y pretensada en nuestras cajas de taller, luego ensamblada en las paredes, el aislamiento de cal que recubre el exterior y los acabados interiores protege eficazmente la paja de la humedad. Es esta protección la que debemos garantizar meticulosamente: no es la paja en sí la que se trata, sino su configuración final la que la protege del agua.

La convocatoria de voluntarios

Para llevar a cabo esta colosal tarea, lanzamos una convocatoria de voluntarios. El fin de semana del 3 y 4 de agosto buscamos gente dispuesta a “hacer un poco de deporte”. En realidad, se tratará de colocar cientos de pequeños fardos de paja en el granero para almacenarlos bajo techo hasta octubre. Los fardos llegan en fardos de 14, lo que facilitará el transporte.

Prometemos un gran día: deporte, por supuesto, pero también buenos momentos de risas, cervezas bien frías y parrilladas si el tiempo lo permite. Esto es más que un llamado a la mano de obra; es una invitación a participar en algo especial, a ser parte de una aventura colectiva.